Cada vez hay más personas que usan gafas de sol durante todo el año por referir “intolerancia a la luz brillante” o “dolor en el ojo”, incluso en los días de invierno.
El ojo es una estructura fotosensible, es decir, es el encargado de la regulación de la entrada de la luz y las imágenes para poder organizar las imágenes a nivel del cerebro.
Al ser el ojo, una estructura sensible, debemos tener en cuenta que las exposiciones a la luz en altas intensidades o mantenidas en el tiempo, sin el uso de unas adecuadas gafas de sol, pueden producir problemas irreversibles.
En este artículo vamos a valorar las posibles causas de esa intolerancia a la luz y si es recomendable o no el uso de las gafas de sol de manera habitual, tanto en el ojo de los adultos como en los de los más pequeños.
¿CÓMO FUNCIONAN LOS OJOS?
La regulación de la luz en el ojo se realiza por la pupila o la abertura negra en el centro del iris que da color al ojo. Su contracción limita la entrada de la luz para proteger al cristalino y a la retina.
El enfoque a la hora de ver objetos lo realizan los músculos ciliares, que modulan la forma de nuestra lente intraocular llamada cristalino. Esta lente nos permite enfocar de una manera nítida en función de la distancia en la que se encuentre el sujeto, según su forma se encuentre más plana y delgada o más esférica y gruesa, aumentando así su curvatura.

Imagen 1: El ojo es una estructura fotosensible, es decir permite la regulación de la entrada de la luz.
A partir de los 45 o 50 años, esta lente se endurece y ya no se tensa ni relaja tan fácilmente y el musculo ciliar pierde su elasticidad. Este proceso se denomina presbicia o disminución de la capacidad de enfoque de objetos próximos.
¿QUÉ ES LA FOTOFOBIA?
Es la intolerancia a la luz, pero en intensidades normales, no excesivas.
Ocurre tanto en la patología local del ojo, (una conjuntivitis o glaucoma, por ejemplo) o patologías sistémicas como el síndrome de sensibilización central (fibromialgia, fatiga crónica, síndrome químico múltiple, electrosensibilidad, etc.) Un color de iris claro en el ojo tiene predisposición natural a una mayor intolerancia a la intensidad de la luz, especialmente en determinados contextos

Imagen 2 Fotofobia o intolerancia a la luz normal.
¿ES IMPORTANTE LA MUSCULATURA INTRA Y EXTRAOCULAR DEL OJO?
En nuestra sociedad del uso de ordenadores y donde todo está tan sumamente cerca es difícil este entrenamiento eficaz… hace 100 años se entrenaba la vista de una manera natural con la actividad agrícola en el campo o con la pesquera en el mar, mirando con frecuencia en el horizonte, por ejemplo.
Pero es conocido por todos que lo que no se usa se atrofia a nivel muscular
La inactividad muscular produce una sarcopenia y pérdida de función muscular, por lo que podríamos pensar que a nivel ocular puede pasar lo mismo… si dejamos de enfocar de manera natural por hábitos de vida o por el uso de gafas de sol de manera constante, especialmente en niños, dependeremos de ellas inexorablemente.
Resumiendo, gafas de sol tanto en adultos como en niños SI, en situaciones de exceso de luz (por ejemplo, en la nieve), pero nunca mantenido en el tiempo o por costumbre.
En condiciones normales es más que razonable mantener entrenados a nuestros músculos ciliares para que moldeen adecuadamente nuestro cristalino.

Imagen 3: La luz en exceso en determinadas situaciones precisa el uso de gafas de sol
¿EN QUÉ AFECTA A NUESTROS OJOS LAS RADIACIONES?
Otro factor de peso que se esgrime para el uso de gafas de sol es la protección contra las radiaciones solares.
La intensidad de radiación depende de la inclinación de los rayos solares sobre la superficie de la tierra, siendo en verano entre las 11:00 am y 17 pm las horas a evitar una exposición directa, se puede valorar en la página www.aemet.es los niveles diarios a cualquier hora y día del año.
Durante el otoño e invierno los rayos del sol son más horizontales y pueden resultar más molestos, por lo que, si vamos a conducir y sólo si nos molesta realmente, usar las gafas de sol se convierte en una necesidad de seguridad.
Existen diferentes tipos de radiación solar:
- Rayos infrarrojos (IR): Proporciona calor y representa el 49%. Son antiinflamatorias.
- Rayos visibles (VI): Proporciona luz y representan el 43%.
- Rayos ultravioleta (radiación UV): representan el 7%.
- Ultravioleta A o UVA: Alcanzan toda la superficie terrestre. A pesar de su efecto inflamatorio se usan en patologías como la psoriasis, el acné, vitíligo, trastorno del estado de ánimo o afectivo estacional, etc.
- Ultravioleta B o UVB: Llegan con más facilidad a la zona ecuatorial. Necesarios para la síntesis de vitamina D. o Ultravioleta C o UVC: Son absorbidos por la capa de ozono.

Imagen 4: Importancia de las gafas de sol con filtros ultravioleta
Las personas más vulnerables a las patologías favorecidas por la radiación solar serán aquellas con inflamación crónica de bajo grado de larga evolución, sedentarias, con rutas metabólicas generalmente atascadas por desmineralización, resistencia a la insulina, obesidad y un largo etc. dado que su capacidad antioxidante se encuentra muy limitada.
No podemos olvidar que el sol es fuente de vida y de vitamina D, en la misma medida en que equilibra el colesterol, reduce la presión, estimula las defensas y mejora el estado de ánimo, con lo cual tomar el sol o no usar gafas de sol es muy recomendable en las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde, dependiendo de la ubicación geográfica, el clima y la estación del año La luz puede ser un factor epigénetico, por lo tanto, o muy beneficioso o lesivo. Si quieres conocer más sobre epigenética, te remito a EPIGENÉTICA
Los índices de radiación solar dependen de varios factores:
- La elevación del sol: cuanto mayor sea su altura en el cielo, mayor es la radiación ultravioleta. Estos niveles varían en función de la hora del día y la época del año.
- La latitud: cuanto más próximo se está del ecuador, mayores son los niveles de radiación ultravioleta.
- La altitud: la radiación ultravioleta aumenta con la altitud.
- La nubosidad: los niveles de radiación ultravioleta son más altos bajo los cielos despejados.
- El ozono: Donde hay menos ozono, esta radiación llega en más cantidad a la superficie de la Tierra.
- La reflexión: las superficies reflectantes, como el agua, la arena y la nieve fresca aumentan el nivel de radiación ultravioleta.

Imagen 5: Radiación solar ultravioleta o luz dañina para los ojos.
El uso de viseras o sombreros se ha utilizado como medida protectora contra la radiación, su recuperación podría ser interesante especialmente en los más pequeños, en verano o en las horas centrales del día.
Si vas a usar gafas de sol hay que asegurarse que lleven un filtro antirradiación UV (de venta en ópticos o centros sanitarios), ya que, en caso de no llevarlo en las gafas de sol, la pupila se dilatará más para captar más luz, y la entrada de la radiación por los medios transparentes del ojo llegará sin dificultad a la retina, produciendo un exceso de oxidación y aceleramiento de su proceso degenerativo.
RECUERDA
- El Sol es fuente de vida, nuestra exposición debe realizarse de manera juiciosa, aunque sin miedo.
- El uso de las gafas de sol debe limitarse en aquellos momentos donde sean necesarias por un alto índice de radiación solar o por exceso de luz en la conducción.
- Acostumbrar a los niños a su uso de manera indiscriminada no es recomendable, en estos casos el uso de visera o gorros realizarían una función protectora.
- Asegúrate de adquirir tus gafas de sol con un adecuado filtro ultravioleta en ópticas o centros sanitarios.
Para saber más.
