El dolor crónico afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente a las mujeres, quienes tienen el doble de probabilidades que los hombres de experimentar condiciones como fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y migrañas. Una de las principales causas subyacentes de este tipo de dolor es el síndrome de sensibilización central (SSC), un fenómeno neurológico en el que el sistema nervioso amplifica las señales de dolor, incluso cuando no hay daño físico evidente.
¿Qué es el Síndrome de Sensibilización Central? Causas y Evidencia Científica»
En el SSC, el sistema nervioso «aprende» a reaccionar de manera exagerada a estímulos que normalmente serían inofensivos. Por ejemplo, actividades como una caricia, el ruido fuerte o incluso el estrés emocional pueden desencadenar dolor.
Aunque se siguen investigando las alteraciones a nivel neurológico en esta población, hay estudios* donde se pone en duda su existencia, dado que las situaciones donde las mejoras clínicas son significativas no se producen cambios significativos morfológicos en la sustancia gris cerebral.
De hecho, en en otro estudio** apoya al anterior afirmando que no se puede discernir una «firma» de neuroimagen definitoria o mecanismo de sensibilización central general común a todos los síndromes.
En definitiva, es un fenómeno neurológico que implica una amplificación y persistencia anormal de las señales de dolor en el sistema nervioso central (SNC) por diferentes mecanismos como la hiperexcitabilidad neuronal, la alteración en la modulación del dolor y cambios estructurales a nivel del sistema nervioso como la inhibición descendente de la vía del dolor.
El síndrome de sensibilización central engloba diferentes patologías asociadas al dolor crónico como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, la disfunción de la articulación temporomandibular, la cistitis intersticial, migraña crónica, síndrome del intestino irritable, dolor miofascial,
Un dato curioso: Estudios recientes han demostrado que las mujeres son más susceptibles al SSC debido a diferencias hormonales y a una mayor sensibilidad en los receptores de dolor.
Evidencia Científica de Apoyo
En un artículo de la JAMA Neurology* (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29710099/) en julio de 2018 describe como la educación en neurociencia del dolor combinada con el entrenamiento del control motor consciente parece ser más eficaz que la fisioterapia para el control del dolor, la discapacidad y la esfera psicoemocional en pacientes con sensibilidad central.
En este artículo de Curr Rheumatol Rev de 2016 (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26717948/) no se desprende una neuroimagen coherente de un mecanismo de «sensibilización central» que sirva de puente a través de todos estos síndromes.

La importancia de la dieta antiinflamatoria para reducir la sensibilización central.
Enfoques Integrativos para el Tratamiento del SSC
La medicina integrativa ofrece estrategias prometedoras para abordar el SSC, combinando lo mejor de la medicina convencional y las terapias complementarias:
Es imprescindible una dieta antiinflamatoria rica en antioxidantes libre de tóxicos, de procedencia ecológica y adecuadamente balanceada junto con una adecuada hidratación con agua filtrada y mineralizada. Todo ello mejorará la conectividad mitocondrial, generando más energía en general y mejora en el funcionamiento neurológico.
Una herramienta valiosa es la suplementación, no solo para la modulación del dolor sino para mejorar el rendimiento a nivel de microbiota intestinal y cerebro (eje intestino-cerebro) y la fatiga en general. Deben ser indicados por un profesional de la salud.
En las consultas se recomienda la adaptación del entorno para generar cambios que sean mucho más saludables. En ocasiones puede ser poner internet por cable, cambiarse de domicilio si tiene condiciones muy adversas de humedad o radiación o evitar el uso de químicos en productos de limpieza, cosméticos, etc.
Actividades como el yoga o el taichi mejoran el trofismo muscular y modulan la hiperexcitabilidad del sistema nervioso simpático. El entrenamiento en una respiración consciente no sólo mejora la perfusión en los tejidos, sino que tiene un impacto positivo en la actividad del nervio vago o parasimpático, con todos los beneficios que ello conlleva.
La práctica de la meditación produce una mejor modulación de los centros cerebrales encargados de la regulación emocional y analgésicas, aumentando la actividad parasimpática y la consciencia corporal. La meditación puede ser una magnífica herramienta de autoconocimiento y de respuestas a posibles conflictos ocultos.
En algunos casos, el uso de los TENS locales (estimulación eléctrica transcutánea) y la estimulación magnética craneal puede tener resultados positivos.
La influencia de la esfera psicoemocional
La hiperexcitabilidad neuronal o estados de hipervigilancia a nivel cerebral están estrechamente relacionados con experiencias de estrés crónico, traumas pasados o estados emocionales no resueltos.
Un dato curioso
Investigaciones publicadas en Journal of Pain en 2016 (The Role of Psychosocial Processes in the Development and Maintenance of Chronic Pain) demuestran que determinados estados emocionales tienen un papel clave en la aparición y mantenimiento del dolor como el trauma infantil y el apoyo social, así como el catastrofism, autoeficacia y afrontamiento relacionado con el dolor.
El Impacto del Estrés y las Emociones en el Dolor
El estrés emocional activa el sistema nervioso simpático, generando una «tormenta» de neurotransmisores y hormonas como el cortisol, que exacerban la sensibilización del sistema nervioso. Además, la ansiedad y la depresión, comunes en personas con SSC, intensifican la percepción del dolor al alterar el umbral de tolerancia.
Círculo vicioso: Dolor crónico → Estrés emocional → Mayor sensibilización central → Aumento del dolor.

La medicina integrativa aborda diferentes enfoques para el tratamiento del dolor crónico.
Herramientas psicoemocionales para el Manejo del SSC
Existen diferentes herramientas neuroemocionales para la identificación y manejo del dolor como la terapia cognitivo-conductual, donde una vez reconocido el dolor y la emoción asociada, se modifican de manera conscientes los patrones de pensamiento negativos que se producen en esta situación.
La meditación plena o mindfulness tiene el aval científico al mejorar los síntomas del dolor y la depresión y la calidad de vida (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27658913/), además de promover la activación del sistema nervioso parasimpático, reduciendo la hipervigilancia y mejorando la regulación emocional.
Para “sanar los nudos físicos, emocionales y psicológicos derivados de los conflictos, vivencias y experiencias no resueltas”., la psicoterapia somática podría ser una buena opción de abordaje. No hay que desdeñar la conexión existente a nivel físico y psicoemocional, en concreto su parte más inconsciente.
Una herramienta revolucionaria a disposición de la mayoría de las personas es la coherencia cardiaca o biofeedback, donde a través de la medición y modulación de la frecuencia cardiaca a través de la respiración se genera una coordinación equilibrada entre el sistema simpático y parasimpático.
Comprender y aceptar aspectos oscuros de nuestras vidas, de nuestras acciones y de nuestras equivocaciones se tornan imprescindibles para poder soltar (y dejar el bucle del victimismo) y, la mayoría de las veces, perdonar, tanto a sí mismos como a otros.
El eliminar ese lastre y las relaciones tóxicas en las que podamos estar involucrados tiene un efecto analgésico y sanador.
Recomendaciones cotidianas que marcan la diferencia
Aparte del abordaje psicológico, realizar este tipo de prácticas pueden ser muy útiles para el abordaje psicoemocional de personas con sensibilización central:
- Escritura terapéutica: Llevar un diario para expresar emociones reduce el estrés y mejora la claridad mental.
- Técnicas de respiración diafragmática: Ayudan a activar el sistema nervioso parasimpático, calmando el cuerpo y la mente.
- Actividades creativas: Pintar, bailar o tocar música pueden ser formas poderosas de canalizar emociones y aliviar tensiones internas.

Mujer practicando meditación para mejorar el dolor crónico.
Perla a recordar
El SSC nos enseña que la salud emocional y mental es inseparable de la salud física. Tratar el dolor crónico desde una perspectiva integrativa requiere abordar no solo los síntomas físicos, sino también las heridas emocionales subyacentes. Este abordaje empodera a las personas para reconectar con su bienestar y propósito de vida.
